Reseña - Logan

Las despedidas jamás son fáciles y ahora llegó el momento de decirle adiós a Hugh Jackman en el papel que lo lanzó a la fama: Wolverine. 

Hace 17 años veíamos por primera vez al actor australiano Hugh Jackman encarnar a James Howlett, mejor conocido como Wolverine/Logan/Lobezno/Glotón en la saga de los X-Men. Este papel le dio la oportunidad de su vida al actor, quien alcanzó el éxito y la fama y rápidamente se le dio luz verde a un spin off enfocado a este tan característico personaje; sin embargo, todo tiene un fin. Tras aparecer en nueve películas como Wolverine, en Logan llega el momento de despedirnos del personaje de Marvel Comics. 

En Logan, dirigida por James Mangold e inspirada en el cómic Old Man Logan, vemos a un Lobezno viejo, cansado, por el cual sí han pasado los años y han dejado estragos en su cuerpo, a pesar de su característica de regeneración. Situada en el 2029, Logan se tiene que ganar la vida y cuidar de su viejo amigo Charles (Patrick Stewart) con ayuda de Caliban (Stephan Merchant) debido a que el ex profesor de la escuela para mutantes se encuentra en unas condiciones deterioradas y la edad es un factor que lo impacta de forma negativa, además de que ahora no existen más los X-Men: están muertos. 

La tranquilidad de estos últimos mutantes se ve interrumpida cuando llega a su vida la pequeña Laura (Dafne Keen), lo que traerá consigo que sean perseguidos por Pierce (Boyd Holbrook) y el Dr. Rice (Richard E. Grant), a la vez de que conocerán que la niña y Logan tienen mucho en común, más allá de las garras que ambos tienen. 

La última entrega de la trilogía de Wolverine es, por mucho, la mejor. Aquí se redimen las películas anteriores gracias a un guion que está bien estructurado, aunque con algunos huecos en la trama pero que funcionan para dejar la espina de la duda en el espectador. Asimismo, se maneja una historia que parece estar muy apartada a todo lo que hemos visto actualmente en lo que se refiere a adaptaciones cinematográficas de cómics y enseña que éstas pueden ser algo más que solo éxitos en taquilla: pueden ser tramas inteligentes, agradables, dramáticas y conmovedoras, con humor ácido, con mucha acción y sangre; es decir, las películas de superhéroes pueden ser serias.

Magold no se quiso meter en problemas de continuidad con la saga de los X-Men y separó este filme, ubicándolo en el futuro y dándonos muy pocas pistas de qué pasó previamente; va a lo que va, a cerrar la trilogía y dotarla de una historia digna para Wolverine, que por primera vez alcanza una clasificación para adultos, que tiene el potencial para complacer al fan de los cómics como al público en general y, ¿por qué no? sacarnos una que otra lágrima.

El filme fluye sin ningún problema y nos lleva a un road trip con toques de western en donde nos vamos despidiendo poco a poco de los personajes que conocimos en el 2000. Hugh Jackman nos regala una actuación soberbia, que toca las fibras de nuestras emociones; puede nivelar entre sus escenas de acción y sus escenas drámaticas. En pocas palabras, cumple y sin lugar a duda, nos da la mejor interpretación de Wolverine que hemos visto hasta ahora, algo que nos hará extrañarlo aún más.

Sus acompañantes en este viaje de despedida no se quedan atrás: Patrick Stewart como un profesor Xavier acabado, enfermo, pero con esperanza y una motivación de vivir gracias a la pequeña Laura (aka X-23), quien a pesar de pasarse más de la mitad de la película callada o bien, gritando como loca en las escenas de combate, se luce de una manera excelente. Estos dos personajes encajan perfectamente en la historia, aportan, dan y quitan. Y como en toda historia, debe de haber un villano, que es donde entran los personajes de Boyd Holbrook y Richard E. Grant y aunque son necesarios y cumplen con su deber en el filme, quedan relegados a un segundo plano gracias a la excepcional mancuerna que hacen los protagonistas. 

Otro de los grandes aciertos de Logan es esa fotografía seca, casi desértica y adhoc con lo que vamos a ver. El plus es la música, una mezcla de nostalgia y soledad que acompaña al largometraje. Que nos prepara para el final de todo. Las escenas por las cuales la película es clasificación C también muestran un trabajo entrañable, porque al final es lo que todos los fans pedían a gritos desde el principio: que fuera tan brutal y sangrienta como en los cómics, que las adaptaciones dejaran de ser suavizadas para captar a grandes audiencias. Que hubiera sangre, tripas y demás, pues. 

Logan es la culminación, el punto máximo de la vida cinematográfica de Wolverine en donde los matices se hacen presentes. Es la despedida por la puerta grande, donde se ve claramente el trabajo no solo de actores, sino del director, camarografos, guionistas, fotógrafos, maquillistas. Logan duele, no solo por el adiós que significa, sino por la calidad de la trama y las actuaciones que ayudan. Logan no solo es la redención del personaje, sino de todo un género que por años ha estado encasillado a ser puramente entretenimiento no tan inteligente. En pocas palabras, es de las mejores adaptaciones de cómics que se han realizado en una era en donde lo que más importa es el hype y los ingresos en taquilla que entregar un trabajo digno. 

Calificación: 4/5 

Screens: S

 



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