Reseña – La La Land

Damien Chazelle regresa con su gusto por el jazz con este musical que nos hará recordar las épocas doradas de Hollywood, en compañía de la siempre bella Emma Stone y Ryan Gosling.

No es ninguna primicia original: un chico, con aspiraciones a tener su propio bar de jazz, conoce a una chica que trabaja de barista en Hollywood, pero que desea ser actriz; esta es la historia de Sebastian (Ryan Gosling) y Mia (Emma Stone) y a pesar de ser uno de los clichés más vistos en pantalla, Damien Chazelle logra atraparnos desde el inicio con una asombrosa coreografía en medio de un tráfico infernal en Los Ángeles.

Tras los varios reconocimientos que obtuvo gracias a su trabajo pasado, Whiplash (2014), Chazelle llega con La La Land, que tras su paso por festivales de cines y arrasar con cada premio por la que fue nominada a los Golden Globes, llega al fin a nuestras salas mexicanas. ¿El resultado? Una película de ensueño que sirve de homenaje a aquellos grandes musicales de Hollywood, pero que conserva el estilo del director y su pasión por el jazz.

La La Land es un ejemplo de lo que es luchar por tus sueños, algo que Chazelle pone en pantalla desde Whiplash. Tanto Mia y Sebastian, en busca de cumplir sus aspiraciones, se encuentran, se aman, se cantan y se ayudan el uno al otro para cumplir sus metas. Lo más bonito y desgarrador en esta historia es la manera en la que se cuenta, y es que no sólo son la música y la coreografía, es el vestuario, el encanto de Los Angeles y, sobre todo, las interpretaciones que nos dan Stone y Gosling. 

Debo de admitirlo, Emma Stone siempre se me hizo de esas actrices que no iban a poder pasar de las comedias y algunos roles secundarios, pero qué gratificante es verla como Mia, demostrando una madurez actoral en donde con simples expresiones faciales y un close up a éstas te hacen estremecer. Puntos extras a la química en pantalla que tiene con Ryan Gosling –ya los hemos visto juntos en Crazy, Stupid, Love (Glenn Ficarra y John Requa, 2011) y en Gangster Squad (Ruben Fleischer, 2013)- que hacen que una historia que pudiera ser simplona se convierta en un contraste de emociones. Además, los dos protagonistas no tienen voces espectaculares, pero justamente esas imperfecciones en sus tonos hacen que las canciones que interpretan sean entrañables.

Sí, el filme está repleto de guiños, de homenajes a la época dorada de los musicales de Hollywood, desde el uso del technicolor, el vestuario (a pesar de estar ambientada en la actualidad), hasta el cinemascope, pero es un gran logro para Chazelle en una industria actual que se vive de remakes, adaptaciones y secuelas, traernos esta historia original; en este sentido, y hablando en que lo que se cuenta es algo que podemos encontrar en otras películas -por ejemplo, la reciente película de Woody Allen, Café Society (Reseña)- lo que diferencia a La La Land de éstas es cómo el director nos narra el amorío entre Mia y Sebastian y es que, a pesar de ser una cinta de ensueño, también nos muestra la otra cara amarga de lo que es ir atrás de tus metas. 

Y es que perseguir y alcanzar tus sueños no es tarea sencilla, en el camino se tienen que hacer sacrificios, por lo tanto, Damien Chazelle nos muestra esta cruda verdad de una manera tan maravillosa. Si uno no sale con el corazón destrozado tras ver a Emma Stone desgarrarse en pantalla, no sé qué más lo pueda hacer estremecer, porque el corazón de La La Land es nostálgico, maravilloso y explosivo. Es un ejemplo de que los (buenos) musicales no están muertos. 

Calificación: 5/5

Screens: S



Twitter

Cinema

Facebook

Nuestros talentos
Muy pronto podrás estar en contacto con...

Con el Staff de Screen.

Se busca (de nuevo)

Seguimos creciendo en Screen y cada vez más estamos aproximándonos al equipo de ensueño. Ahora, buscamos crear nuevos proyectos, expandirnos y conquistar el mundo encontrar a la chica ideal.


Leer más...
Screen te está Buscando
More... more...

No necesitas ser un profesional o escribir como un premio Nobel de literatura, puedes tener errores (nosotros te ...

Leer más...