Reseña - Horizon Zero Dawn

Después de muchos años y recursos invertidos en la serie Killzone, Guerrilla Games llega con esta nueva propuesta que incluye bestias mecánicas en un mundo post-apocalíptico. ¿El cambio les sentó bien?, ¿será Horizon Zero Dawn una exclusiva potente para PS4? Acompáñenos a descubrirlo.

Desde el año 2004, Guerrilla Games se había mantenido trabajando en títulos referentes a Killzone y de forma exclusiva para las consolas de Sony (ya fueran portátiles o de sobremesa) y a pesar de mantenerse con resultados aceptables, no terminaban de despegar en la aceptación pública porque la opinión generalizada es que sin ser malos juegos, casi siempre había otras opciones mejores en cuestión de shooters, siendo Killzone 2 y Killzone 3 los más queridos por muchos fans.

Bajo esta premisa, había sentimientos encontrados cuando anunciaron que desarrollaban un juego llamado Horizon Zero Dawn, de entrada era una nueva IP (Intellectual Property) totalmente alejada de los títulos previos, pasaban de los soldados a una adolescente como protagonista, de los disparos en primera persona a la exploración de un mundo abierto en tercera persona. Es así que llega Aloy, una guerrera pelirroja con arco y lanza en manos dispuesta a cazar máquinas y también nuestros corazones. Si bien la mayoría de los tráilers nos mostraban a la protagonista en plena adolescencia, en los primeros minutos la manejaremos siendo una niña que al igual que nosotros, apenas comprende lo que sucede en su mundo y porque está aislada de su tribu.

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La pequeña Aloy curioseando.

Esa especie de introducción nos sirve para conocer a la pequeña Aloy y a Rost, una especie de padre adoptivo que nos enseñará las cosas básicas para sobrevivir en este mundo donde los humanos ya no son la especie dominante. En esta parte nos familiarizamos con los controles del juego, tanto para los combates como para la interacción con otros personajes o cosas del entorno, además de toparnos con algo que será una pieza clave de la historia que se irá revelando poco a poco.

Tras nuestra 'graduación' en el dominio inicial de lo que puede hacer Aloy, la trama nos guía a una competencia dónde pelearemos por nuestro lugar de regreso a la tribu en busca de respuestas sobre la verdadera identidad de la protagonista. Aquí vemos la dos caras de la moneda en cuanto a los combates y las cacerías de Horizon Zero Dawn.

Por un lado, está el dinamismo al perseguir, atacar e incluso huir, por el otro está el uso del sigilo para acechar a tu presa y esconderte de los enemigos, ya sean bestias mecánicas o humanos armados. La facilidad con la que se pueden complicar las cosas si no pones atención en estos aspectos es de resaltar, porque lo que empieza como acercamiento por detrás a un 'patas largas' o un 'galopador' puede terminar en una Aloy pisoteada después de una estampida por haber disparado una flecha en el lugar equivocado.

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Por si el armamento no te daba ya una idea.

Esto le brinda un componente estratégico adicional al juego, porque no se trata solamente de disparar porque sí, debemos de conocer bien a nuestros objetivos, saber los lugares en los que causaremos más daño, que tipo de debilidad tienen para utilizar el arma y las municiones adecuadas.

Hay 24 bestias o máquinas diferentes en el juego, con dos extra (en realidad son las mismas de antes pero corruptas y otra con variantes entre fuego y hielo), cada una más mortífera e imaginativa que la otra, dominarlas a todas no es tarea fácil pero sí muy divertida, en especial cuando puedes 'convertirlas' para ayudarte. Algo que solo se logra conforme ganamos experiencia y exploramos en busca de nuevos hallazgos y conquistamos los calderos -unas 'fábricas' donde crean a las bestias- que servirán para probar nuestra verdadera valía y dedicación.



Se busca (de nuevo)

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