Nostalgia por el miedo: Resident Evil

Era la década de los 90, nadie llevaba celular a la escuela, menos con conexión a internet. Mis amigos y yo aún consumíamos revistas de papel, y de ellas era donde nos nutríamos de la información que ansiábamos para extender el universo de nuestros juegos favoritos.

Quien diga que los videojuegos causan aislamiento o reclusión, es porque nunca nos escuchó hablar en el recreo: “¿Ya pasaste esta puerta?”, “¿ya venciste a este jefe?”. Nos gastábamos nuestra media hora de libertad en hojear revistas y descubrir la historia de nuestros personajes más entrañables, todo encriptado en voces y textos apenas accesibles para nuestro incipiente inglés. 

Pues bien, en alguno de estos recreos, alguien habló por primera vez de Resident Evil.


La oferta era tentadora: un título de terror. Un juego que te pone bajo verdadero estrés al sentir la necesidad de supervivencia.


Como muchos sabrán o recordarán, la era de PlayStation estaba entrando en su apogeo, y con ella llegaron los juegos más “maduros”. Nos sentíamos grandes y poderosos al jugar por primera vez a darle tiros a zombis que sangraban y perdían extremidades.


Me tocó entrar tarde al género. Ya estaba RE2, y pronto saldría la tercera parte. Pero no importa, a pesar de la tendencia hoy día, en qué momento lleguen a nosotros los juegos, lo más importante no es estar a la vanguardia de los nuevos lanzamientos, sino saber disfrutar un título. Y así ocurrió. Me tocó entrar a la saga con su segundo episodio, considerado el mejor de la serie por muchos fans, incluyéndome.


Lo jugué de noche, después de regresar de la escuela. Era prestado y sólo me habían llevado el disco de Claire (mi amigo jugaba el de Leon). En ese momento no sabía qué esperar de él, jamás había jugado algo que tratara de estresarme, hacerme sentir solo y, sobre todo, provocarme miedo.


Por aquellos días, los cut scenes eran bien vistos y nos deslumbraban con sus sorprendentes gráficos (los cuales después no correspondían a lo visto en el gameplay). A la mitad del video introductorio ya no sabía si realmente quería tomar el control de la situación. El miedo ya estaba implantado en mí y me llegaba hasta los huesos… Pues bien, después de ese emblemático salto de la patrulla y la posterior explosión, enseguida me encontré en peligro, con una pistola diminuta y con sólo unas pocas municiones; tampoco sabía cómo controlar al personaje. Me costó al menos diez minutos entender la acción de apuntar y disparar con dos botones.


Lo demás fue morir. Morir, morir, morir, y morir…


Me volvía loco intentando acabar con todos los zombis a mi alrededor. No pude llegar ni a la comisaría en varios días…


Y aunque sufría al jugar (me moría de miedo y de angustia ante la escasez de balas y curaciones), terminé el juego al derecho y al revés, con todos los finales.


Muchos años después comprendí la profundidad de las sensaciones provocadas por este y los demás títulos de la serie. La empatía, la piel erizada, las ganas de llorar o de morir de risa; todo lo que los contenidos creativos nos provocan, son la forma de comprobar cuando un contenido está tan bien hecho que nos envuelve dentro de su universo al grado de desear que fuese real.


Años pasaron, y como todo, las cosas cambiaron.


Los videojugadores solemos ser muy apasionados, y debido a ello, no todos tomaron a bien los cambios que la saga fue sufriendo entrega con entrega.


Por mi parte debo decir que me chuté los tres juegos de PS1 y el Code: Veronica, después de eso perdí un poco la pista, no sólo a la saga, sino a la industria en general.


Recuerdo en particular haber comprado una revista cuyo número estaba enteramente dedicado al lanzamiento de Resident Evil 4. Me enteré de todo lo que podía saberse al respecto, no obstante, al darme cuenta de que Umbrella había quedado atrás, supuse que esto ya no era lo mío y decidí pasar por alto el título.


Afortunadamente, un buen día el destino me tuvo preparado un retorno definitivo al mundo de los videojuegos, pues por razones laborales tuve que ponerme al corriente de todo lo que me había perdido los últimos cuatro o cinco años. Acababa de salir Resident Evil 5. Lo jugué y lo exprimí en dos días.


Yo mismo sufrí la transformación de la serie. Me compré un PS3 y en él jugué RE4 y la Gold Edition de RE5. Tuve un ataque de nostalgia por ver la evolución del equipo STARS. Y finalmente, cuando ya me había vuelto a empapar de la industria, anuncian Revelations como título exclusivo y de lanzamiento para el 3DS, lo cual me llenó de esperanza al saber que aún quedaban resquicios del survival horror.


Poco a poco me puse al corriente con el resto de los títulos que me faltó jugar. Hoy en día espero con entusiasmo Revelations 2, y veo con buen ojo el resurgir de los juegos de terror.


Dicen que la mejor forma de superar los miedos es enfrentándolos. Después de más de una década, Raccoon City es mi segundo hogar.

Autor: Jesús Yael Ortega Aguilar.

 

 



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