Reseña - HTC 10

A pesar de los miles de rumores en los que se veía envuelto el HTC 10, antes de ser presentado y lanzado oficialmente en todos los mercados del mundo, hemos tenido oportunidad de probar el equipo por un mes completo, dándonos un mejor vistazo al futuro de la marca Taiwanesa, que con su buque insignia busca coronarse como el mejor equipo de este 2016. ¿Lo habrán conseguido?

Al inicio de toda especulación sobre este Smartphone de gama alta, lo que más resaltaba era el cambio que había efectuado HTC con respecto al frontal del mismo, y es que parecía, su mejor característica – desde que el HTC One M8 llegara a nuestras manos hace ya algunos ayeres – había desaparecido: el sonido. Y es que la marca nos había venido acostumbrando a un exquisito apartado audiovisual, y no queríamos verlo perdido. Afortunadamente para todos el diseño del equipo, es espléndido y combina de manera excelsa el totalmente renovado ‘BoomSound Hi-Fi’.

El poder de un buen diseño

En primera intención, notamos que el HTC 10 cuenta con un lavado de cara que destaca en comparación de sus predecesores, conformando en su lado principal una pantalla de 5.2” que con unos casi imperceptibles marcos laterales luce exitosamente la elegancia que ha destacado desde siempre a este teléfono inteligente.  Dicho de manera más simple: estamos ante uno de los productos móviles mejor realizados a nivel visual. Este HTC 10 tiene una especial atención por cada característica que le acompaña, así también en los materiales de los que se encuentra fabricado y cuidando de manera artesanal cómo estos se conjuntan en uno mismo.

El cuerpo de aluminio en esta ocasión tiene un acabado uniforme que favorece al tacto y además, con el biselado bastante acertado y la curvatura ligera, favorece a enormidades el agarre del teléfono, aun cuando se está utilizando una sola mano para manipularlo. Del HTC One A9 también se nota lo aprendido, sobre todo en el cristal frontal en 2.5D que nos ofrece mejores ángulos de visión y se une perfectamente con el color mate restante. Los dos únicos elementos físicos del frontal son el altavoz superior y el botón de inicio, que a su vez funciona también como lector de huellas (bastante preciso y rápido, que se activa inclusive con la pantalla apagada y consigue resultados más que satisfactorios).  Junto a este también tenemos a la izquierda el botón de retroceder y a la derecha el de aplicaciones recientes, al dejarlo pulsado abre el menú y nos ahorra unos cuantos segundos, además de ser muy útil. Los ya mencionados son totalmente configurables desde el menú para así acceder a un abanico de posibilidades que van desde el que se mantengan apagados hasta que pulsamos sobre ellos, o que se iluminen cuando la pantalla está encendida.

Eso sí, y como destacábamos al inicio de esta reseña, se echan de menos algunas señas claras que había mostrado la marca y que, de cierta manera, dotaban de personalidad a su gama One (ahora sin el uso de esta palabra) como los altavoces frontales.

A nivel de diseño esta reestructuración de los altavoces frontales lo hace verse más elegante y “fino” de cierta manera, pero no reduce las dimensiones del mismo. De hecho el HTC 10 es ligeramente más ancho y alto, pero a cambio la pantalla alcanza las 5.2 pulgadas: “unas de cal por las que van de arena”. Su peso, que alcanza los 162 gramos no es el más ligero que hayamos tenido el placer de experimentar, pero tampoco resulta incómodo; al contrario, es muy congruente con el resto. 

En la parte trasera se encuentra el acostumbrado sensor de la cámara (que sobresale un poco del  diseño), y justo a su lado, el LED de doble tono, así como el sensor para el enfoque láser que venían usando rivales, como LG. A pesar del diseño de una sola pieza y el acabado metálico, el HTC 10 ofrece una ranura para tarjetas de memoria microSD (expandible hasta 2Tb.) y cuya bandeja es independiente de la de la tarjeta nanoSIM.

Por último tenemos los botones físicos en el lateral, mismos que tienen una buena ubicación para la mano y que, en el caso del “encendido / apagado”, resulta sencillo identificarlo por el plástico rugoso del que está constituido. Un problema menor es la ubicación del puerto para auriculares, ya que el estar ubicado en la parte superior del HTC 10, no es tan accesible llevar el sensor de huella a nuestras manos; claro que esto depende también de sus gustos personales.

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