Reseña – Death Note

Por fin salió la película que está basada en uno de los éxitos más grandes en el mundo del manga/anime, por lo que las expectativas no eran pocas, la pregunta es: ¿habrá pasado la prueba esta producción de Netflix?

A pesar de ser un gran fenómeno entre la comunidad, obviamente no es conocida por todo mundo, por lo que comenzaré diciendo que la obra fue escrita por Tsugumi Ōba y fue ilustrada por Takeshi Obata dentro de la popular revista japonesa de mangas, la Shonen Jump, en la cual se nos narra como un chico encuentra un cuaderno en el cual, al escribir un nombre en el cuaderno, dicha persona morirá. Hasta aquí, ambas historias siguen el mismo contexto, pero el desarrollo es un tanto diferente.

Ahora, dedicaré este párrafo a todos esos fans empedernidos y antes de empezar propiamente con esta reseña, haré a un lado al enorme elefante muerto en la habitación, pues si comparamos la película con el manga, no solo es muy diferente, sino que hasta faltan el respeto a algunos personajes. El ritmo, personalidades y la historia en si se alejan de lo que ya conocíamos. Si comparamos ambos productos, la película no solo es mala, es lo que le sigue, y créanme que no va a haber algo que les diga que los haga pensar lo contrario.

Una vez que este detalle fue hecho a un lado y si aún quieres saber que tal está la película a pesar de todo, comenzaré diciendo que desde el principio, Netflix buscó mover la historia a un ritmo más rápido y directo, con un contexto estadounidense y que aun así busca hacerle homenajes a tierras niponas y no abandona a este país del todo.

Light (Nat Wolff) es un chico inteligente y que perdió a su madre a manos de un delincuente, lo que lo deja con ciertos traumas de aparente justicia. Un día recibe el regalo de la death note desde el cielo y tras una repentina aparición de un monstruo, éste le dice que su nombre es Ryuk (Interpretado por Jason Liles y con voz de Willem Dafoe) además de revelarle que es un Shinigami, es decir, un dios de la muerte. Ryuk le explica a Light como hacer uso de dicha libreta, misma información que es compartida a una chica llamada Mia (Margaret Qualley), después de que ella lo descubriera con la libreta. Light comienza a matar a criminales y se empieza a autodenominar Kira, lo que llama la atención de la policía y sobre todo de uno de los mejores investigadores del mundo, un sujeto que se hace llamar L (Lakeith Stanfield).

Para ser honesto, la personalidad de Light puede ser un poco molesta, sobre todo porque a pesar de querernos vender la idea de que es muy inteligente, en realidad es muy impulsivo y Mia es la que pone orden a las ideas y la que realiza los mejores planes a la hora de actuar. (Si, lo leyeron bien y no me equivoqué la primera vez, es Mia, no Misa). Por otro lado, L tiene una personalidad fría y calculadora que es rota tras un lamentable suceso, aunque desde el inicio hasta esta subida de emociones, son muy bien interpretadas por Stanfield, por desgracia a la par de una buena interpretación, también tiende a la exageración en ciertos momentos y su personalidad se desmorona hacia los últimos minutos, quedando como un personaje blando al final. Curiosamente, la más sólida en ese aspecto es Mia, pues su personalidad y objetivos son claros desde un principio, manteniéndose firme en sus motivaciones hasta el final.

En cuanto a los personajes secundarios, de hecho, arman un buen ecosistema en torno a los personajes principales, no voy a decir que todos brillan porque algunos solo aparecen para decir hola y morir un segundo después, pero tomando al padre de Light o a Watari, el aliado y mentor de L (interpretados por Shea Whighman y Paul Nakauchi, respectivamente), hacen un gran trabajo para darle personalidad y sentido a la historia, de hecho, mucho se sostiene gracias a que ellos dan motivaciones a los personajes principales y no a Light o a L, que su principal movil debría ser la batalla del gato y el ratón, pero la verdad dejan algo que desear y se sienten flojones. Hablando específicamente de Ryuk, me hubiera gustado verlo más en pantalla y que no fuese relegado a un segundo plano, pero las pocas veces que aparece valen mucho la pena, pues Dafoe le da una personalidad sínica y despreocupada que lo hace un personaje misterios, claro, si hacemos de lado su naturaleza y que casi siempre lo veremos en sombras, pero eso si, con ojos coquetos como foquitos de navidad.

La historia en si es buena y se mueve rápido, desgraciadamente, llega a un bache en el cual se hace algo lenta y pesada, pues pareciera que las cosas simplemente no se mueven, pero una vez que este bache se brinca, vaya que empieza a dar sorpresas y a moverse a un ritmo tal que te deja ansioso por ver como concluirá todo, aunque, la historia comienza tener tintes un poco tontos que hace que se sienta como un drama adolescente y que no hace más que acentuarse hasta el final, pero afortunadamente la película guarda algunas sorpresas y todo tiene una razón del por qué, lo que me dejó gratamente sorprendido. 

En cuestiones técnicas, hay algunas escenas que se ve claramente el uso del CGI y hace que se vean bastante malitas, (y no me refiero a Ryuk, pues no alcanzó el presupuesto para contratar al verdadero dios come manzanas y usaron el CGI de manera decente no mostrándolo completo), por otra parte, hay escenas que son bastante impactantes, pues el gore se hace presente a ratos y de buena manera. Por otra parte, la música no sobresale del todo, pero si tiene algunas tonadas que dieron al clavo en el momento justo para ser recordadas y hasta para sacar una sonrisa por la ironía del momento.

Pero bueno, en conclusión, ¿la película es el bodrio que todos dicen? Si vamos a comparaciones, sí lo es, si lo tomamos como un ente separado, la película es bastante buena y entretenida. No les voy a mentir, desde el inicio la estaba odiando y hay cosas que detesté a lo largo del filme, pero después de ver la primera muerte y su desarrollo, le di su oportunidad. Como dije, llega un momento en la que se vuelve algo diferente y aún si ya viste las diferentes versiones de la historia que hay haya afuera, hay un giro de tuerca que hace más interesante al final y que te da la bofetada para decirte que esto NO es una adaptación y que solo está BASADA en la historia de Death Note y que personalmente, no pude más que aplaudirle por lo bien creado y armado que está el cierre, tal vez me deja con una sensación agridulce pero no hay mucho que podamos hacer.

Definitivamente no es la segunda llegada de Cristo y no aporta mucho como adaptación, pero sí podría llegar a interesarle a la gente que no sabe nada del tema, de hecho, podría ser un trampolín a la historia original en caso de querer saber más del trasfondo de los personajes o para tal caso, el mundo de los Shinigamis. Tiene unas cuantas referencias que agradecí y en muchas ocasiones me hizo reír, intencional o no, pero a pesar de todo el hate y de que esperaba absolutamente nada de este largometraje, me quedo satisfecho con lo que vi, aunque quizás no vuelva a verla después, al contrario de la obra original de Ōba y Obata.

Calificación:

4/5

Screens:

B -

 



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