Aprovechando el furor que ha causado la próxima película animada de DC Cómics, adaptación de La Broma Asesina, no está de más que repasemos esta exitosa novela gráfica.

“Había una vez dos tipos en un manicomio”

En marzo de 1988 se publica Batman: The Killing Joke, a cargo de un Alan Moore post- Watchmen. Ilustrada por Brian Bolland, esta historia nos cuenta el origen y motivaciones del villano por excelencia del hombre murciélago, es decir, The Joker (el Guasón o el Joker, pa’los cuates mexicanos).

La historia comienza con una simple visita al asilo Arkham, donde Batman busca al Guasón para hablar seriamente del futuro entre ellos dos: alguno de los dos terminará matando al otro. Como sabemos, la ética moral de Batman le “prohíbe” matar a estos malhechores, por lo cual se entiende la frustración de Bruce de querer evitar algo que parece no tiene otra salida. Además, sale a la luz otro cuestionamiento: ¿cómo es posible que después de tantos años y enfrentamientos no tenga idea de las motivaciones, orígenes o identidad del Guasón? Peor aún, “¿Cómo dos personas se pueden odiar tanto sin conocerse?”

Probablemente, esto mismo se preguntaron al menos una vez los editores, creadores y demás personas trabajando en aquel entonces en la editorial y, por lo tanto, le dieron chance a Moore de que nos dejara conocer un poco más de la psique del icónico villano, a través de flashbacks – coloreados hermosamente en tono sepia – donde lo podíamos ver, increíblemente, como humano y hombre de familia.

Es a través de estos recuerdos con los cuales conocemos una vida simple y humilde, donde el personaje todavía no es un villano, sino únicamente es una persona tratando de salir adelante, a pesar de las humillaciones y la crueldad de la vida; inclusive así, vale la pena reírse mientras se tenga al ser amado.

 “Sonríe”

La portada de The Killing Joke es un clásico; vemos al Guasón vestido del ya característico traje púrpura, con sombrero y guantes, sujetando una cámara fotográfica mientras podemos ver su enferma expresión sonriente mientras nos invita a sonreír.

Contrario a lo que vemos en portada, en las páginas del cómic podemos ver la visita que realiza el Guasón a casa de los Gordon, donde Barbara puede ver la macabra sonrisa de éste, mientras viste una guayabera, su sombrero púrpura, la misma cámara que aparece en portada y una pistola. Para quien ya leyó el cómic, sabe que lo ocurrido aquí se tomaría como canon, creando así –más adelante – a Oracle.

Es aquí donde conocemos a fondo la locura del Guasón: sí, él está tan enfermo y loco como ya todos sabíamos pero, al parecer, esta locura tiene motivaciones que se esconden en su pasado mostrado en flashbacks: mostrar que todos pueden ser él. Jim Gordon, víctima de las circunstancias y de su propia ley, es el parteaguas para que Batman se tome el asunto como algo personal.

“Sólo hace falta un mal día”

Alan Moore logró darle un origen y un primer enfrentamiento al Guasón contra Batman. Asimismo, logró que viéramos al villano como nunca antes y que, incluso, sintiéramos empatía en sus acciones y, sobre todo, en su locura. The Killing Joke ha tenido re-ediciones y nuevas coloraciones, además de que este mes se estrenará una película animada, donde el plus será ver un poco más de la etapa de Barbara Gordon como Batichica.

¿Cuál es la broma asesina? El final ha generado varias discusiones acerca de si Batman ha violado o no uno de sus principios más básicos; ¿esa broma de las últimas páginas habrá sido la verdadera asesina tras la carcajada de Batman?

“Si debo tener un pasado, prefiero que sea múltiple”

The Joker (Batman: The Killing Joke, 1988)

 

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