Reseña - Cuphead

Después de unos cuantos años de espera Cuphead al fin está en nuestras manos, la pregunta pertinente es ¿valió la pena la espera?

Cuphead “Don’t deal with the Devil” es un título hecho por el Studio MDHR, disponible exclusivamente para Xbox One y Microsoft Windows.  Su gameplay es una especie de run and gun clásico pero con un enfoque específico a matar jefes con algunos niveles de plataforma.

La historia es simple, Cuphead y Mugman son dos tazas que viven con su mentor, una Tetera alejados de todo cuando un día deciden explorar más allá de su hogar hasta que llegan al Casino de Diablo. Es ahí donde tras estar ganando el Diablo les propone una ronda de dados en la que si ellos ganan, se quedan con todas las riquezas del casino pero, si ellos pierden, el Diablo tomará sus almas. Cuphead, cegado por la avaricia acepta pero se ve derrotado. Es por ello que, pidiendo clemencia, llegan al acuerdo de recolectar las almas de los deudores (que son los jefes de todo el juego) a cambio de las suyas. De regreso en su hogar, su mentor les da “el poder” de su disparo, te introduce a un tutorial donde se te enseñan los movimientos de todo el juego: como disparar, brincar, agacharse, bajarse de una plataforma, hacer un parry a objetos rosas o para revivir a tu compañero y un disparo “especial” en caso de que se juegue cooperativo y en ese momento comienza la aventura.

Las mecánicas de juego, como lees, son simples aunque tuve problemas para dominar el parry correctamente hasta algunos niveles después, ya que el gameplay consta de dos tipos de niveles: unos que son completamente un nivel de plataformas donde se tiene que llegar al final sorteando a muchos enemigos en el camino; y los otros , que son el plato fuerte, constan de las peleas de jefes, jefes que tienen distintas fases, cada una más loca y desafiante que la anterior. El reto es, en términos irónicos, simple, sortear cada uno de los niveles con tan solo tres vidas que no se pueden recuperar. Estos, se encuentran en un total de tres mundos y un mundo final. Cada uno de estos mundos tienen una belleza y detalle únicos, con atajos ocultos, platicar con personajes con un carisma único que te pueden dar objetos y/o un mayor contexto de la historia, objetos ocultos por sí solos y hasta una tienda con un cerdito rudo en el que se pueden comprar desde habilidades hasta disparos únicos para hacer experimentos y sortear los niveles con distinta estrategia.

Anteriormente mencioné de forma irónica que el reto es simple pues en el papel lo es; sin embargo, he de decir que el juego contiene un reto elevado en comparación con los juegos a los que se puede estar acostumbrados, pero no llega a ser la cosa más difícil del planeta. Desde el comienzo, el título te adiestra y te enseña las condiciones en las que opera, por ejemplo, en los niveles de plataforma, puedes morir un par de veces pero vas aprendiendo la forma en que llegan los enemigos para poder llegar al final, aunque, también es cierto que hay variantes en cómo lo hacen y de cierta manera lo hacen sentir fresco. De igual forma sucede con los jefes, en un principio cuesta trabajo agarrar el ritmo de la forma en la que atacan y/o se mueven, así como sobrevivir a ellos cuando cambian de fase volviéndose más agresivos, más complicados y por supuesto más irreverentes. De igual forma, el reto se mantiene vivo pese a la repetición que puedas llegar a tener por las veces que mueras debido a que también se modifica un poco su patrón entre juego y juego pero no es algo que se note demasiado o que cambie totalmente el nivel, es algo más sutil e implícito. Cabe agregar que si tienes un amigo cercano para jugar de manera local, debido a que el modo online no existe (de momento) el reto se complica un poco más pero en el beneficio, los jugadores se pueden revivir cuantas veces quieran (y puedan) mientras golpeen con un parry al fantasma del compañero caído.

El título en sí no es tan largo, depende mucho de la habilidad del jugador y de qué tan experto te quieras convertir, ya que al final de cada reto, se te evalúa que tan bien jugaste y se presta para hacer del nivel algo personal el ganar y aparte obtener la calificación perfecta. En este punto, te hago la observación de que no he mencionado en ningún momento que el juego es difícil y es que considero que el término correcto es retador y es que no es un juego injusto, el sistema de controles es completamente intuitivo y responsivo y no se saca nada de la manga para que el jugador pierda; es más, cuando recibes el “Game Over” (en este caso “You died”) se siente la sensación de que fue completamente el error humano.

Pasando al tema más destacable, más peculiar y característico del juego es el tema de los gráficos. Sin duda, es un juego que luce precioso, le hace completa justicia a las caricaturas de los años 30 desde los fondos (algunos con animaciones sutiles como agua cayendo de una cascada) pasando por los menús, la animación de tiempo de carga, por los enemigos comunes en los niveles de plataformas, las tazas y sus animaciones de disparo hasta los jefes y sus diversas fases, cada una más rimbombante que la otra. Es un juego que se ve hecho con amor y no es para menos sabiendo que está hecho como esas caricaturas, a mano cada una de las animaciones. El problema,  tal vez, es que el juego tiene momentos en que tiende a ser caótico o requiere de tu completa atención para esquivar una cantidad considerable de enemigos o ataques que no se puede admirar la belleza del mismo en su máxima expresión.

Por otra parte, está la parte musical que va ad hoc con la parte visual ya que tiene tonadas de jazz que hacen completa la inmersión a una caricatura de los años 30. Sin embargo, creo que el problema de la música es que, si llegas a morir en exceso en un nivel (como un servidor), se vuelve repetitiva al punto que te puede estresar de la repetición.

En conclusión, si bien no es el juego de la década, me atrevo a decir que es la exclusiva de Xbox y Microsoft más sólida que han tenido en bastante tiempo y el mejor juego indie del año. Es un juego refrescante, que su gameplay, sus gráficos y hasta su música hablan por sí solos a favor del mismo. Si bien el juego no es “duradero” (dependiendo de la habilidad del jugador), el precio no es tan elevado por lo que, si te gusta el reto, la gratificación por hacer las cosas bien, la estética y el tipo de juego o todas las anteriores; entonces es una compra obligada.

Calificación: 9/10

Screens: A

 



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